El final de una historia
El principio de muchos recuerdos.

Y casi sin darnos cuenta, llegó el último día.
Parece que fue ayer cuando llegábamos a Villa Engracia sin conocernos apenas y con la incertidumbre de todo lo que estaba por venir. Seis días después, nos despedimos siendo un grupo muy diferente.
Comenzamos la mañana con un BUENOS DÍAS muy especial. Cada participante dibujó una huella en un árbol como símbolo de todo aquello que ha dejado en el campamento. Porque todos, sin excepción, hemos aportado algo al grupo: una sonrisa, una ayuda, una conversación, una ocurrencia, una amistad… Cada huella era distinta, igual que cada persona, pero juntas formaban algo mucho más grande.
Después del desayuno comenzaron las últimas actividades de la mañana.

El grupo de Teatro afrontó una intensa jornada preparando varios proyectos de forma simultánea: bailes, coreografías de neón, el himno, doblajes y los últimos detalles de todo el trabajo realizado durante el campamento.

Mientras tanto, el grupo de Fútbol Sala continuó disfrutando de su esperado Mundial, disputando nuevos encuentros en ambos pabellones y demostrando, una vez más, que competir también puede ser una forma de aprender y compartir.

Más tarde nos reunimos todos de nuevo en el campamento para disfrutar de un refrescante baño en la piscina y ensayar por última vez el gran baile conjunto con «Felicidad», de Atacados. Una canción que ya forma parte de la banda sonora de este verano y que, cada vez que vuelva a sonar, nos transportará inevitablemente a estos días.

Después de comer compartimos un último rato de tiempo libre antes de afrontar la tarde.
El grupo de Teatro se desplazó hasta el teatro de Vimbodí para realizar el ensayo general de los Premios Baloo, que tendrán lugar mañana en Salesianos.

Por su parte, el grupo de Fútbol Sala disputó la fase final de su campeonato. Fueron partidos llenos de emoción, tandas de penaltis, encuentros contra los monitores y muchos momentos que demostraron que el deporte también une y crea recuerdos inolvidables.
Antes de cenar vivimos uno de los momentos más bonitos del día durante el momento grupo. Repetimos el gesto de entregar una llave a otra persona, un símbolo de confianza y de amistad que representa algo muy sencillo, pero muy profundo: «Te doy permiso para entrar en mi vida.» Un detalle que emocionó a muchos y que refleja perfectamente los vínculos que se han creado durante estos días.

Después llegó el momento de vestirnos para nuestra esperada Fiesta Hawaiana. Una noche llena de música, baile, premios, sorpresas, detalles y muchas emociones para celebrar todo lo que hemos vivido juntos.

Y entonces llegó el desenlace de la historia de la isla.
Cuando parecía que todo estaba decidido, Wilson consiguió secuestrar al jefe de la tribu, Lokomoto, y aparentemente acabar con él. Todo apuntaba a un final inesperado… hasta que, de repente, se escuchó una sola palabra:
—¡Corten!
En ese instante descubrimos que nada había sido lo que parecía. Durante todo este tiempo, tribu, celebrities y participantes habían formado parte, sin saberlo, de un Reality Show que se había convertido en un auténtico fenómeno viral en todo el mundo.

La sorpresa fue enorme. Al principio hubo desconcierto e incluso algún enfado por descubrir que todo había sido parte de un gran espectáculo. Sin embargo, poco a poco, las celebrities comprendieron la repercusión que había tenido su aventura y terminaron celebrando aquel inesperado desenlace junto a todos nosotros.
Como toda buena historia, esta también encontró su final.
Pero lo verdaderamente importante nunca fue descubrir el secreto de la isla, ni resolver el misterio de Wilson o de Lokomoto. Lo más importante ha sido todo lo que hemos vivido mientras escribíamos esta aventura juntos.
Para cerrar el campamento compartimos un último gesto de Buenas noches, un espacio para agradecer, reconocer y despedirnos de todas esas personas que han hecho especiales estos once días. Hubo abrazos, palabras sinceras, alguna que otra lágrima… y muchas sonrisas de esas que solo aparecen cuando sabes que has vivido algo que recordarás durante mucho tiempo.
Porque los campamentos siempre terminan.
Pero las amistades que nacen en ellos, las canciones que los acompañan, las historias que se crean y las personas que dejan huella… esas viajan con nosotros para siempre.
Gracias a todos y todas por formar parte de esta aventura.
Hasta siempre






