La tribu nos pone a prueba
La aventura empieza a coger ritmo.

Hoy nos hemos despertado sintiéndonos un poco más en casa. El segundo día siempre tiene algo especial: ya conocemos algunas caras, empezamos a ubicarnos mejor y la aventura comienza a coger ritmo.
La mañana ha arrancado con nuestro primer momento de Buenos Días, un espacio para parar unos minutos, compartir la energía con la que empezábamos el día y prepararnos para todo lo que estaba por venir. Pero no ha sido el único momento especial de la mañana. La tribu también se ha reunido para tomar una importante decisión: debían escoger qué pruebas y tareas tendrían que superar las celebrities si querían convertirse en miembros de pleno derecho de la tribu. Parece que ganarse su confianza no va a ser nada fácil…

En fútbol sala nos hemos dividido en tres grupos —pequeños, medianos y mayores— para comenzar los entrenamientos antes de iniciar el gran proyecto del Mundial, que nos acompañará durante toda la semana. Cada grupo ha entrenado en una instalación diferente: unos se han desplazado al pabellón de L’Espluga de Francolí, otros al de Vimbodí y los pequeños han disfrutado de las instalaciones de Villa Engracia.

Mientras tanto, el grupo de teatro ha comenzado a sumergirse en el mundo de las artes escénicas. Hemos dado los primeros pasos en el proyecto de baile y descubierto una disciplina totalmente nueva para muchos: los malabares. Poco a poco van apareciendo artistas capaces de sorprendernos.

Y como el calor empezaba a hacerse notar, llegó uno de esos momentos que nunca pueden faltar en un campamento de verano: la piscina. Chapuzones, juegos en el agua, carreras, risas y un buen rato para refrescarnos todos juntos antes de continuar con las actividades del día.

Después de comer llegaron también los primeros momentos de tiempo libre, un espacio para descansar, compartir conversaciones con los nuevos amigos o simplemente disfrutar del ambiente del campamento.
La tarde volvió a dividirse por proyectos. En fútbol sala dio comienzo el esperado Mundial, donde los equipos empezaron a disputar sus primeros partidos con muchas ganas e ilusión. Mientras tanto, el grupo de teatro se desplazó hasta el teatro de Vimbodí para comenzar la asignatura de interpretación. Allí realizaron su primer casting, enfrentándose al reto de subir al escenario, interpretar personajes y empezar a sacar todo el talento que llevan dentro.
Al regresar de los pabellones, fútbol sala pudimos disfrutar también de un merecido rato de piscina para combatir el calor y recuperar energías. El día continuó con el momento de grupo, uno de esos espacios tranquilos que, aunque no hacen tanto ruido como los grandes juegos, son los que realmente ayudan a crear amistades. Porque entre entrenamientos, escenarios y aventuras también estamos aprendiendo a escucharnos, conocernos y cuidar de quienes tenemos al lado.

Tras la cena llegó el turno de dos de los grandes juegos estrella del campamento. Nos dividimos en dos grupos para disfrutar, por un lado, de un gran juego inspirado en CATÁN, donde la estrategia, la cooperación y la toma de decisiones fueron fundamentales para conseguir la victoria. Mientras tanto, el otro grupo disfrutó de Party Baloo, un juego lleno de pruebas, canciones, desafíos y muchísimas risas, en el que el desparpajo y el trabajo en equipo fueron los auténticos protagonistas.
Como cada noche, terminamos el día con nuestro momento de Buenas Noches. Hoy compartimos una pregunta muy bonita: ¿quién ha sido hoy la estrella que más te ha iluminado? Entre agradecimientos, gestos de cariño y muchas sonrisas, fuimos descubriendo que, poco a poco, las personas que ayer eran desconocidas empiezan a convertirse en compañeros de aventura.

Y así terminó un segundo día en el que Villa Engracia ya empieza a sentirse como nuestro hogar y en el que la historia de la tribu y las celebrities no ha hecho más que empezar.
Mañana seguiremos descubriendo qué secretos esconde esta isla.














