Hoy hemos amanecido con energía para seguir descubriendo los secretos de esta isla… aunque también con alguna misión nueva entre manos.

Hemos comenzado el día con nuestro gesto de BUENOS DÍAS, donde se ha presentado una dinámica que nos acompañará durante toda la jornada: el juego del asesino. A partir de ese momento, cada participante tenía un objetivo secreto y la misión de observar, relacionarse y conocer un poco más a los demás mientras intentaba completar el reto sin ser descubierto. Un juego que ha llenado el día de miradas cómplices, sospechas y muchas conversaciones.

Después del desayuno preparamos las mochilas y salimos rumbo a Boltaña. Allí nos esperaba una carrera de orientación por equipos con una misión muy concreta: encontrar al misterioso Chamán de la tribu. Mapa en mano, organizándonos entre todos y recorriendo diferentes rincones del pueblo, fuimos superando pruebas y buscando pistas que nos acercaran a nuestro objetivo.

Y claro… una visita al pueblo también merece un pequeño momento para disfrutar y llevarse algún recuerdo, así que aprovechamos para hacer algunas compras antes de volver al campamento.

Tras la comida y un rato de tiempo libre para recuperar energías, llegó uno de los grandes retos del día.

En el juego Construye tu barco, cada equipo tuvo que competir para conseguir materiales y recursos con los que diseñar y construir su propia embarcación. El objetivo estaba claro: crear el barco más preparado y moderno posible para intentar escapar de la isla. Hubo ideas de todo tipo, mucha creatividad y estrategias muy diferentes, aunque todavía está por ver si alguno de esos barcos conseguiría realmente navegar…

Después del esfuerzo tocó recompensa: un nuevo chapuzón en el río para refrescarnos y seguir disfrutando del entorno. Además de probar los espectaculares barcos creados en el juego de la tarde.

Antes de cenar vivimos otro de esos momentos que ya empiezan a convertirse en tradición: el momento grupo. Seguimos avanzando poco a poco en nuestro camino hacia el tesoro. Cada día descubrimos una nueva parte del mapa y, con ella, una dinámica que nos ayuda a conocernos mejor, compartir más y fortalecer el grupo que estamos construyendo.

Pero cuando parecía que el día terminaba… ocurrió algo inesperado.

Tras la cena comenzó el juego GAME OVER. En mitad de la actividad apareció un elemento que cambió por completo la noche: un teléfono en la isla.

Al otro lado de la llamada estaba alguien llamado WILSON.

Intentamos averiguar quién era, qué sabía y por qué se estaba comunicando con nosotros… pero sus respuestas dejaron más preguntas que certezas. Parece que esta isla todavía guarda muchos secretos.

Y para poner el broche final al día, vivimos nuestro momento de Buenas noches. Un espacio tranquilo para detenernos y pensar en todos esos mensajes que muchas veces se quedan dentro: palabras que no decimos, agradecimientos que damos por hechos, cosas que sentimos pero no siempre expresamos. Una invitación a mirar alrededor, valorar a quienes tenemos cerca y recordar que, a veces, lo más importante no es lo que pensamos… sino aquello que nos atrevemos a compartir.

Mañana seguiremos descubriendo secretos de la isla… y quizá también un poco más de nosotros mismos.