Hoy el día ha comenzado de una forma diferente. En nuestro momento de BUENOS DÍAS hemos bajado revoluciones para conectar con nosotros mismos a través de una actividad de Chi-kung, combinando respiración, calma y diferentes posiciones inspiradas en el yoga. Un comienzo tranquilo para prepararnos para todo lo que nos esperaba después.

Tras desayunar, los miembros de la tribu volvieron a marcarnos el camino. Esta vez tenían claro que, si queremos sobrevivir en esta isla, necesitamos desenvolvernos bien en el agua, aprender a pescar y ser capaces de aguantar la marea.

Así comenzó nuestra gran gymkhana acuática.

Entre pruebas, retos y muchas risas, pusimos a prueba nuestras habilidades mientras intentábamos demostrar que cada vez estamos más preparados para vivir según las costumbres de la tribu. Y como recompensa —o quizá como parte del entrenamiento— terminamos disfrutando también de un baño en el río que nos ayudó a refrescarnos y recargar energía.

Después de comer y de un merecido tiempo de descanso, llegó el turno de GEOPATOS, un juego donde volvimos a poner en marcha el ingenio, la observación y el trabajo en equipo para superar nuevos desafíos.

Pero la tarde también nos trajo un momento especial porque hoy hemos comenzado a preparar algo que, aunque todavía queda lejos, ya empieza a sentirse importante: la actuación final del campamento, RITUAL.

Poco a poco empezamos a imaginar, crear y construir ese momento que cerrará esta aventura dentro de unos días. Aún quedan ensayos, ideas y muchas sorpresas por delante, pero hoy hemos dado el primer paso. También hemos tenido un tiempo de juegos de mesa y desconexión.

Después vivimos nuestro ya tradicional momento grupo, avanzando una etapa más en el camino hacia el tesoro y regalándonos tiempo para seguir conociéndonos mejor.

Tras la cena llegó uno de los juegos más esperados de la noche: MECCA CHAMELEON. Un juego donde el reto era esconderse, pasar desapercibido y usar toda la creatividad posible para encontrar el mejor escondite. Hubo estrategias sorprendentes, mucha tensión… y también muchas risas.

Para cerrar el día tuvimos nuestro momento de Buenas noches, acompañado por la canción “La Receta” de Aslándticos.

A partir de ella reflexionamos sobre una pregunta muy sencilla pero muy importante: ¿qué ingredientes tienen que tener las personas que nos rodean para aportarnos felicidad? Hablamos de confianza, alegría, respeto, escucha, compañía y de todas esas pequeñas cosas que hacen que compartir el camino con alguien merezca la pena.

Terminamos el cuarto día con la sensación de que, igual que una buena receta, este campamento también se está construyendo poco a poco… mezclando aventuras, personas y momentos que empiezan a saber a verano del bueno.